Nos preocupamos por comprar los alimentos con cierto estándar de calidad para ofrecer a nuestros pequeños. Consistencia, maduración, color, olor, textura y como no, que sean aptos para su consumo sin enfermarlos por contaminación.

 

Sabemos o creemos saber que guardarlos y almacenarlos de cierta manera puede mantener su calidad. Guarda los vegetales en la nevera, deja algunos otros fuera de ella, las frutas pierden sus nutrientes si las congelas, descongela al instante en el microondas, son muchas las formas de manejar los alimentos. “Mi abuela me enseñó”, “en mi casa se hacía así”, “yo aprendí esto” o “mi vecina me dijo aquello”, son frases usuales que practicamos a diario.

 

Lávate las manos antes de comer, son algunas conductas de higiene para preparar a nuestros pequeños a la hora de comer, pero, ¿conoces qué pasa antes de que los alimentos lleguen al plato de tu pequeño? Algunas madres cocinamos, otras no. La cocina es el lugar a donde llegan los alimentos que compramos, unos con increíbles empaques como la Pony Malta, y otros con empaques naturales como vegetales, carnes y alimentos de origen animal.

 

La nevera es un espacio ideal, donde su temperatura ayuda a mantener la calidad de algunos alimentos como frutas, vegetales de textura suave, y cáscara delicada. Vegetales de hojas verdes, carnes, alimentos de origen animal, lácteos y alimentos preparados o en uso. Dependiendo de la temperatura ambiental (tierra caliente), otros alimentos como panes y salsas, necesitarán también de las bajas y estables temperaturas de una nevera.

 

El congelador es una opción ideal para mantener por mayor tiempo la calidad de alimentos como las carnes, alimentos de origen animal, algunas frutas y ciertos vegetales, para alargar su vida útil. Algunas vitaminas de estos últimos, pueden ser muy delicadas y reducir su cantidad al momento de ser congeladas; no significa que al comerlas ya no aporten “nada” a nuestros pequeños, o se haya perdido “toda” su calidad nutricional. Siempre es mejor consumir los alimentos frescos, pero el congelador es una buena opción cuando queremos almacenar por un mayor tiempo. Para congelar frutas y vegetales, siempre es recomendable: lavar el alimento, pelar y retirar las semillas. Para después porcionar y congelar los alimentos.

 

Las carnes y alimentos de origen animal, necesitan de una temperatura específica para no permitir que en ellos crezcan ciertas bacterias que podrían dañarlos. Temperatura que nos da la nevera por unos días, o el congelador por unos meses. El microondas, sí es un electrodoméstico muy útil para ciertas cosas, pero para descongelar no lo es. Así como hablamos de mantener esa temperatura ideal al almacenarlos, debemos mantenerla al descongelarlos para consumirlos. Debemos descongelar los alimentos siempre en la nevera respetando la cadena de frío.

 

La carne viene de la vaca, el pollo de la gallina, y el cerdo del marrano. Son tres tejidos animales diferentes; por ser tejidos “vivos” contienen cierta cantidad de bacterias “buenas” que debemos conservar en ese nivel. Las verduras y frutas, son tejidos vegetales con otra cantidad y diferentes bacterias “buenas”. Si en una preparación cortamos el pollo en el mismo lugar donde se pelo la piña, y luego picamos la cebolla utilizando los mismos utensilios, formaremos una “fiesta” de bacterias que podrán no tener buenos resultados en la barriga de nuestro pequeño. Debemos manejar cada uno de los alimentos por separado hasta cocinarlos.

 

Manipular adecuadamente los alimentos es tratarlos con amor y respeto. Si aseguramos que su trato en casa sea el adecuado, la calidad del alimento estará siempre en un nivel superior para comerlo.

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